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Si llenamos estos cuarenta años de acontecimientos, de recuerdos con entrañables compañeras y compañeros, parecen muchos más que cuatro décadas, son un periodo muy denso de nuestras vidas, políticas y personales. El país, la izquierda e incluso nosotros como personas hemos cambiado profundamente con el nacimiento del Frente Amplio.
Me resuelta necesario que el balance de este proceso que tanto ha influido en la historia nacional, no lo veamos de manera deshumanizada, como un juego de fuerzas y de poderes, como un lugar donde acumular y donde disputar, sino también en sus aspectos humanos. A la política y a los políticos nos cuesta esa mirada, pero sigue siendo fundamental para conectarla con la vida de nuestro pueblo y por lo tanto con nuestra propia vida.
Sin el Frente Amplio, sin ese esfuerzo político, de audacia, de imaginación, de generosidad y de inteligencia política el Uruguay sería profundamente diferente, mucho peor y más pobre en todo sentido.
El mejor homenaje a los que hicieron posible esa construcción política plural, amplia, unitaria y valiente es la realidad, son los cambios que esa fuerza produjo en el gobierno, desde el gobierno, desde las intendencias, en el parlamento, en la política nacional en la sociedad y en la cultura uruguaya. El impacto que tuvo en la propia imagen que los uruguayos tenemos de nosotros mismos y la que proyectamos al mundo.
El Frente Amplio es una construcción en permanente cambio y evolución que fue capaz de superar las pruebas más complejas y difíciles y trasformarlas en nuevos impulsos. Nacimos en medio de un gobierno autoritario que llevaba el país por rumbo de desastre, pasamos por la experiencia terrible del golpe de estado y de la resistencia a la dictadura, jugamos colectivamente y en particular con la figura del general Seregni un gran papel patriótico en la salida democrática y luego afrontamos los grandes cambios y las crisis que se producían en el mundo y en particular en el mundo de la izquierda.
Fuimos capaces de encontrar juntos, unidos respuestas, programas, acciones políticas en las instituciones, en el parlamento, en el movimiento político, social y cultural. Y de renovar siempre el mensaje de unidad en la diversidad.
Hay un conjunto de nombres que expresan, que sintetizan nuestra trayectoria, porque las grandes epopeyas tienen rostros, tienen nombres y apellidos, tienen alma. Comenzando por nuestro inolvidable general Seregni, por Juan José Crotoggini, José D´Elía, Hugo Villar, el general Victor Licandro, Zelmar Michelini, José Pedro Cardozo, Rodney Arismendi, el general Arturo Baliñas, Juan Pablo Terra, Alba Roballo, Francisco Rodríguez Camusso, Hector Rodríguez, Carlos Quijano, Mario Benedetti y otros, cuyos nombres no figuraron pero estuvieron en aquel alumbramiento. Luego la lista se hizo interminable.
El Frente Amplio nació como una fuerza profundamente democrática y en estos años hemos reafirmado y consolidado esa visión que es fundamental, porque es parte de nuestra identidad y de nuestro programa, de nuestra cultura más arraigada y de nuestro compromiso esencial con el país y con su historia.
La democracia y la libertad como componente ineludible de nuestro proyecto. Nuestra elaboración se ha enriquecido y nos ha enriquecido a todos. La democracia como ideología, como práctica que se renueva todos los días y reverdece. Por eso nuestro proyecto nacional contiene como elemento central el rol ciudadano, la conciencia republicana y ciudadana.
El Frente Amplio es además la ética de la responsabilidad. De la responsabilidad con la nación y su historia, con el país y su proyecto y sobre todo con su gente, con las uruguayas y los uruguayos, con los que viven de su trabajo, con los más débiles, con los más humildes, con los que aportan sus ideas, sus capacidades, sus estudios, su riesgo, su audacia para construir un país más justo, más decente, más libre. Esa sigue nuestra gran responsabilidad, ahora más que nunca porque estamos gobernando.
Cuantas cosas han cambiado. Hoy hacer el balance de estos cuarenta años nos obliga a presentarnos ante el país y decirles lo que hemos hecho y estamos haciendo desde el gobierno nacional y los gobiernos municipales. Es nuestra obligación.
Asumimos en un país que salía de la peor crisis del siglo pasado y desde hace 6 años el Uruguay alcanzó los mayores niveles de crecimiento de nuestra historia, los más altos niveles de ocupación, de inversión, de gasto social, en educación, en salud, en cultura, en seguridad. Y no nos conformamos, como método de humildad republicana al servicio de la gente y como renovación del sentido crítico.
Hemos reducido la pobreza casi a la mitad y sin embargo no nos conformamos porque todavía hay demasiadas familias que no tienen resueltas sus necesidades básicas y nos preocupa que la educación pública todavía no garantice igualdad de oportunidades y sea un gran factor de reducción de la brecha social y de movilidad social.
Hemos multiplicado por casi 4 veces el presupuesto de la educación pública porque estamos profundamente convencidos que es la mejor y más necesaria de las inversiones que hacen las sociedades en su progreso material y espiritual y por ello somos muy exigentes, seremos cada día más exigentes con los resultados, con los niveles y la calidad de la educación. Educación, educación y educación, afirmó nuestro compañero presidente José Mujica, y nos queda un largo y complejo camino que recorrer.
Unas palabras finales para referirnos al propio Frente, para mirarnos a nosotros mismos con la misma o mayor exigencia que miramos la realidad. Tenemos que ser concientes que el gran homenaje a nuestra historia y a nosotros mismos los que seguimos luchando y queriendo Frente Amplio es su renovación, es su discusión siempre abierta y fraterna, son las nuevas formas de participación y organización que tenemos que construir juntos.
Me siento profundamente orgulloso de pertenecer a una fuerza política que ocupa el gobierno y mantiene entre sus prioridades y discute con pasión los mejores caminos para redistribuir de forma más justa la riqueza del país. Nuestra prioridad nunca debería ser la distribución de los cargos.
Culmina en esta fecha cuatro décadas de un largo camino, porque venimos de lejos, incluso muchos de los fundadores venían de mucho más lejos, pero vamos más lejos aún. Y tener futuro es obligatoriamente tener ideas nuevas, audaces y capaces de interpretar los cambios que nosotros mismos hemos contribuido a generar en la sociedad uruguaya y los cambios que el mundo ha sufrido y se producen a diario.
¿Quién se hubiera imaginado que cuarenta años después estaríamos conmemorando este aniversario desde el gobierno, con más de 20 años de gobierno de Montevideo y con otros 4 gobiernos municipales? Es posible que aquellos visionarios lo hubieran hecho.
¿Quién de nosotros puede imaginarse nuestras vidas, concretas, cotidianas, personales y familiares, políticas y sociales sin el Frente Amplio? Elijo estas preguntas, porque me las he formulado varias veces a lo largo de mi propia vida, los invito a que cada uno de ustedes se plantee esta interrogante. Yo estoy seguro que como un uruguayo, más mi vida sería muy diferente sin esa creación colectiva y original que fue el Frente Amplio.
Hay una dimensión a la que no le prestamos suficiente atención. La influencia que tuvo el Frente Amplio en promover los valores de la solidaridad, de la sensibilidad social, del compañerismo, de la fraternidad entre nosotros y en nuestra sociedad. No lo olvidemos en estas épocas nuevas donde a veces podemos adentrarnos en los peligrosos caminos del poder. Debemos seguir siendo por sobre todas las cosas una fuerza popular y de izquierda.





